Así fue la clase con niños y niñas de 3 y 4 años del 16 de enero en la Librería la Milana.
En el inicio de la clase estuvimos contando cuantos niños y niñas había, cuántas chicas, cuantos chicos, cuántas personas y observamos que no había venido Pablo.

Tras sacar todos los juegos, colocarlos y por orden decir a qué les apetecía jugar más, empezamos jugando a Sopa de Bellotas, de Lúdilo, (fue el juego más votado). Sopa de Bellotas es un juego en el que hay que seguir la receta seleccionada: en nuestro caso cocinamos la Sopa con de todo (tras ver las recetas es la que quisieron hacer) y la preparamos entre todas: seguimos el orden del turno, usamos la memoria para coger el ingrediente que aún no habíamos introducido a la sopa y removimos la sopa con la cuchara, claro.
Además identificamos y aprendimos vocabulario relacionado con elementos que encontramos en la naturaleza siendo específicos, como, por ejemplo, las hojas que aparece en el juego son de roble, las flores moradas son malvas silvestres, los frutos rojos no son tomates, son el fruto del Majuelo, etc. Con este juego también hablamos y descubrimos que, frutos, flores y plantas como las bellotas o los dientes de león, las podemos comer los humanos, teniendo en cuenta que hay ir a buscarlas a la naturaleza en una zona en la que apenas pasen personas y no paseen perros.

Después jugamos a Soplar el Pastel, un juego de Haba. En este juego hay que intentar conseguir trozos del mismo pastel para ganar la partida (también podemos jugar a que vas ganando nata y el que llegue a 3 natas gana). Los «trozos» (losetas circulares de carton) se consiguen soplando una bola (jugamos con la de corcho) sobre un tablero y consiguiendo que se quede en uno de los pasteles. Con este juego trabajamos el turno, la paciencia, los órganos fonadores vocales (nos ayudan en la masticación y en el habla) Identificamos de que sabor era cada pastel y empezamos a buscar estrategias para intentar conseguir el trozo que queríamos.
Como hacemos siempre, colocamos al inicio de la clase los relojes de arena que nos indican cuanto queda de clase y, cuando terminó la arena del último de ellos, recogimos, nos preparamos y nos recogió mamá y papá.
Durante la sesión trabajamos otras habilidades y destrezas como la tolerancia a la frustración, la comunicación asertiva y a poner límites y respetar los límites de los demás.
